En concreto, según Bruselas, ayudarán a las autoridades a anticipar y gestionar los riesgos en caso de sequía y escasez de agua a escala europea, nacional y local.
El Ejecutivo comunitario ha explicado que, en general, las previsiones para las próximas décadas, disponibles en el Atlas europeo del riesgo de sequía, muestran que los riesgos de sequía aumentarán considerablemente. Aunque las regiones se verán afectadas de manera diferente, estas previsiones sugieren que el impacto de la sequía se percibirá en toda la UE.
Según ha destacado la CE, dado que el cambio climático afecta a la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones, la escasez de agua podría agravarse significativamente en distintas regiones de Europa. Además, debido al aumento del riesgo de sequía, los rendimientos de determinados cultivos podrían caer de forma significativa.